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Opinión

Confesión del mayor Girón, invita a evitar más corrupción

San Juan de la Maguana.- Los actos de corrupción son grandes desafios que tiene que enfrentar la Sociedad Dominicana, tienen muchas modalidades: El enriquecimiento ilicito, lavado de activo, sicariato, entramado de corrupción y más…Es de saber, que muchos entienden que insertarse a la política, es llegar al Estado y convertirse con una obsesión, y un norte para tener mucho dinero a como de lugar a costa de servirse de lo que es de todos y todas.

Contamos con algunos miembros del Ministerio Público dispuesto a enfrentar los desatinos de los delincuentes de cuello blanco, atracadores del Estado. Éstos deshechos humanos, criminales, han crecido como la verdolaga, tal vez como jamás en otros tiempos.

Las delaciones hechas por el mayor Raul Alejandro Giron, nos conlleva a pensar que él no fue el motivo que dio origen al descubrimiento del entramado, ha sido la pieza clave para que en un juicio al fondo no haya que hacer muchos esfuerzos para la demostración de culpabilidad a los demas implicados.

Ahora bien, no es motivo para verlo como un héroe, un paradigma, ni un arrepentimiento sincero, ni que origine el incumplimiento de un castigo, sus declaraciones solo busca salvar su pellejo y mal pudiera un juez privilegiar a un delincuente confeso por conveniencia con una parte exonerarle de un castigo por conveniencia a un delator «arrepentido».

En el mayor Girón debe estar preso, jamás tuvo arrepentimiento cuando éste fue parte de ese engranaje, y también se servía con la cuchara grande.

Por tanto esas declaraciones no son razónes para creerle más a un delincuente complice y confeso por conveniencias del momento y arreglos de aposento con un ministerio público que tiene que actuar con objetividad y respetar la presunción de inocencia a cada uno de los imputados y demostrar su culpabilidad.

Un delincuente, que tiene si acaso podemos decir un arrepentimiento condicionado a un arreglo para él obtener su libertad a costa de sacrificios a los demás, incurriendo en delaciones y que antes de que le investigaran jamás se armó de valor para tales confeciones de aposento con el Ministerio Publico.

En cuanto a los demás imputados, en lo específico Cáceres Silvestre, Rossy Guzmán la pastora, jamas han admitido los hechos, el general ha dicho que hay verdades retorcidas, no confiesa ser un delincuente y hay que presumir su inosencia porque no ha asumido una actitud de confesarse, ha demostrado ser un hombre de elevada y sólida formación intelectual y religiosa.

El General Adan Cáceres debe ser tratado como un inocente no ha habido audiencia de valoraciones de pruebas, solo una medida de coerción donde creo no hay nada por descubrir, si tal vez incubrir sólo por el acuerdo con el mayor Alejandro Girón, pero no asumir como culpables por la declaración de otro perverso recompensado.

El caso obliga a prevenir que desde las entrañas de nuestros cuerpos castrenses, se sigan cometiendo más despilfarro contra los bienes del Estado, que a decir verdad la corrupción es tan grande como las de los funcionarios y dirigentes políticos, los empresarios y las iglesias.

Sólo me cuesta decir: El Estado es un buen padre de familia con muchos hijos y los hijos qué mayor se benefician de él son quienes ocasionan su destrucción.

El autor es abogado y periodista, Leandro Ortiz de la Rosa