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Nacionales

OTRA ANÉCDOTA DE LOS 12 AÑOS

Por: Bolivar Lorenzo Beltre

San Juan de la Maguana.- En Villa Flores hubo un alcalde pedáneo de presencia sempiterna: Demetrio
Espinosa, para todos sencillamente el alcalde Demetrio.

Su alcaldía recorrió igual tiempo que Balaguer en el poder.

Para ese entonces un alcalde tenía tanto o más poder que cualquier general de brigada.

Esa alcaldía era compartida por una jauría de Segundos Alcalde que por el derecho a andar con un Lengua e mime, (Un largo cuchillo) eran capaces de venderle su alma al diablo

Dentro de ellos había uno que le nombraban «mañanita».

No es Demetrio el personaje central de esta anécdota sino este último personaje.

Además de Segundo Alcalde, Mañanita era Guardia Foretal oficio que conjugaba con el caliesaje.

Estos personajes veían en cada joven un comunista y si ese joven era estudiante sus odios eran mayores.

Siempre vivían al acecho de quienes eran opositores al régimen de los 12 años de Balaguer.

Muchos jóvenes dieron con sus huesos en las cárceles fruto del «trabajo» de persona como el.

Junto a él existían otros «lenguas suaves» tales como Carmen y Cocaina. Así como lo escuchan COCAINA, posteriormente muchos años después ni el mismo hubiera querido ese nombre.

Con justicia puedo decir que a pesar de yo caer tantas veces presos nunca fue por chivateo de algunos de ellos porque a sus decirles «ese flaco hijo de mi compadre Tabito amarga como la sábila».

En fin, una tarde 5 jóvenes del Club Francisco del Rosario Sanches fueron apresado por efecto del chivateo de ese señor

No sé si fue Pimbion o El Negro Leo dis militantes del partido (MPD) quienes me lo informaron en el Liceo.

El hecho es que decidimos darle «una Lección» Y convocamos un micro mitin con no más de 20 jóvenes desafiando el peligro y la represión del gobierno.

Ya a las 7 de esa misma noche estamos palmoteando rítmicamente las manos vociferando ¡Balaguer Asesino, Balaguer Asesino! en la calle juan Pablo Pina esquina 30 de Mayo.

En esa esquina encendimos tres goma de camión una de las cuales la tomé yo mismo con un palo de ambos lados como antes jugábamos y nos dirigimos a la casa de Mañanita con intenciones de pocos amigos.

Mañanita vivía en una casa con una sala, un dormitorio seguido de una cocina con un pasillo a lo largo solo dividido por sendas cortinas de tela.

Que hice? Sencillo.

Cuando llegamos frente a su casa lancé la goma encendida hacia el interior con tan buena suerte para él que dicho «artefacto» entró por la sala siguió derecho por el aposento, paso por la cocina y cayo en el patio donde luego se apagó.