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Opinión

¿Por que la mortificación y mediocridad, desencadena en la envidia?

Mortifica el hecho de ser distinto y triunfador. Yaqui Nuñez del Risco.

Mortifica el hecho de no caer bien a todo el mundo, pero todo el mundo quiera tener una base cognitiva como la tuya.

Mortifica el hecho de no ser uno más del montón, sin complejos ni tomar en cuentas en lo más mínimo el nombre de tus detractores.

Mortifica el hecho de a diarios recibir la realidad de la verdadera historia de los moralistas de pacotillas que no saben escribir correctamente una cuartilla.

Mortifica el hecho de no ser corriente, vulgar, con determinada capacidad y no incurrir en la extorsión, la desinformación, ni la manipulación.

Mortifica el hecho de ser desente, respetuoso y que nadie cuestione ni ponga en entredicho tu capacidad y tú moralidad.

Mortifica el hecho de que como profesional digan que eres competente y no corriente.

Mortifica el hecho de ser invitado a comparecer a distintos encuentros con personajes de proyección nacional y en especial de aquellos que han hecho de la profesión un apostolado.

Mortifica el hecho de venir de orígenes humildes, y hoy esté a la vanguardia, mientras otros y sin proponertelo se quedan atrás.

Mortifica el hecho de qué a diarios puedas decir, soy un profesional acabado, competente, exitoso, progresista sin cavildear reconocimiento por el hecho de saber ser quien soy, fuera de lo que piense la mediocridad…

Mortifica el hecho de ser quien representa una institución familiar compuesta por profesionales acabados, instruidos y con la suficiente calidad moral y profesional en la sociedad.

Mortifica el hecho de no mirar hacia atrás, ante los ataques alteros y despiadados de personas que su único norte en la vida ha sido la destrucción del humano.

Mortifica el hecho de qué personeros que nunca han constribuido con ayudar una flor a crecer en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Mortifica el hecho de educar durante 24 años consecutivos en distintas universidades de mi pais y en todas salir con la Puerta Grande, a tal punto de poder decir, tengo alumnos del pais entero y que me dicen:

¡Gracias profesor Leandro Ortiz de la Rosa por contribuir con mi formación académica!

Por Leandro Ortiz de la Rosa.

El autor es abogado y periodista